Jovenes Rios de Bendicion

Sumergidos en el Rio de Dios

De las hormigas, ¿Quien es el mandón?


Siendo adolescente, ya era una flamante tía y en dicha función que ya ostentaba, solía llevar de la mano a mi sobrinito de cinco añitos para realizar alguna compra.

El ponía sus ojos en cada animalito o plantita que veía en el camino y eso podía yo entenderlo fácilmente y sonreía cuando sentía que su caminar se volvía más lentito, pero lo que no pude precisar es el nivel de seriedad que tenía su observación, hasta que cuando regresábamos me fije en que se quedo ensimismado y advertí que su ceñito y sus ojos se entornaban como un adulto filosofo pensador. Muy atenta a el, deje lo que estaba haciendo y acercándome le pregunte: Angelito, sucede algo?
Salio de su concentración apenas pero conservo su seriedad reflexiva con su gesto y con toda la asertividad infantil, me pregunto: tía, de las hormigas, quien es el mandón?

Entonces me rei y aun ahora no dejo de maravillarme ni de sonreir cada vez que me acuerdo del momento aquel. Angelito recibió su explicación además de una gran lección.

Y es que el orden impreso de Dios en su creación es más que impresionante, es eficaz y visible en los aparentemente pequeños detalles. Mi sobrinito, en vez de estar jugando como todo niño había observado con cuidado en varias ocasiones el orden con que iban las hormigas y habiendo tenido el entorno familiar ordenado donde sus mayores tenían un rol correspondiente, el había interiorizado el orden y disciplina funcional de una comunidad.

Lo que reconoció al observar a unas pequeñas hormiguitas que caminaban y trabajaban organizadamente fue el que había un orden establecido en ellas y por tanto un líder (para el un mandón) que ejercía autoridad.

Así, todo discípulo de Jesús que va creciendo, al observar las Escrituras y su entorno se da cuenta que Dios al ser un Dios de Orden, dispuso en su Creación el espacio, el tiempo donde nos desempeñamos y siendo parte de una macroorganizacion lo somos también de microorganizaciones, en la familia disfrutamos nuestra posición con los nuestros, en los centros de estudios asumimos nuestro rol, en los centros de trabajo desempeñamos nuestra función, en la iglesia , bendita familia de Dios somos un cuerpo y cada uno miembro de el, donde con los dones , talentos y ministerios que son servicios a Dios, formamos parte útil y aportante al propósito general de Dios en este tiempo: La Extensión del Reino de Dios.

Sea donde estemos, a la hora en que nos toque estar, haciendo lo que debemos hacer, hay un orden al cual debemos contribuir, un rol que con gratitud y gozo debemos de cumplir. Cada Segundo de cada minuto de cada hora de cada día de cada año, de toda la vida aquí y hasta que el Señor venga por nosotros, debemos andar como Jesús anduvo , sujetándose al Padre y obedeciendo activamente su Voluntad y dando muchos frutos con alegria !
Gloria a Dios !

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”. (1ra. Corintios 12:4-8)

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”. (1ra. Corintios12:12)

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”.
(1ra. Corintios 12:27-28)

“Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. (Efesios 4:1-6)

junio 17, 2008 - Posted by | Devocional |

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