Tres ofrendas dignas de imitar
Introducción: Algunos sinónimos de “ofrenda” son: Regalo, don, dádiva, obsequio, cumplido, homenaje, voto. Podemos definirla como: Un presente costoso que se ofrece con respeto, gratitud y amor; además posee carácter de adoración y tiene que ver con un ofrecimiento voluntario.
En la Biblia encontramos tres ofrendas sobresalientes. En cada una de ellas encontramos lecciones muy valiosas. Examinemos estos tres acontecimientos y veamos lo que Dios nos quiere enseñar:
I. La ofrenda de la viuda (Mr. 12: 41-44)
1. Por lo general cuando las personas dan, dan de lo que les sobra, esto generalmente siempre fue así. En este pasaje tenemos una excepción. Ella dio todo.
2. Aquí aprendemos a dar todo lo que tenemos. Esta ofrenda impactó el corazón del Señor, no por la cantidad, sino por liberalidad, desprendimiento, la generosidad. “Dios juzga lo que ofrendamos por la cantidad con que nos quedamos”. – Misionero George Mueller (Mt. 6: 20)
3. ¿Que dirá Dios de nuestras ofrendas?
II. La ofrenda de María (Mr. 14: 3-9)
1. Esta ofrenda nace del aprovechamiento de una ocasión especial, donde ella demostraría en vida, al Señor, cuánto le amaba y cuán agradecida estaba por todo lo obrado a su favor.
2. Esta ofrenda produce un fuerte impacto en todos los presentes, incluyendo los discípulos, especialmente Judas, pero sobre todo al Señor.
3. Esta ofrenda impacta porque ella:
a) Expresa su agradecimiento públicamente
b) Rinde lo más excelente que tiene
c) Ofrece algo irrepetible
d) Brota como resultado de la creatividad
e) Entrega todo, no se guardó nada para ella.
f) Realiza un acto espontáneo pero muy apasionado
4. Si bien esta clase de ofrenda despierta críticas, también impulsa la defensa y la honra del Señor
5. Aprendemos que hay ocasiones donde el Señor nos presenta la oportunidad de darle lo más valioso que poseemos y no deberíamos desperdiciarla.
6. ¿Qué buscas hacer con tu ofrenda? ¿Buscas honrarle? Recuerda este principio: “Dios honra a los que le honran” (1S. 2: 30)
III. La ofrenda del rey david (2Sa. 24: 24-25)
1. Raramente escuchamos que alguien predique sobre este principio para la ofrenda: “El principio del sacrificio”. Alguien apropiadamente dijo: “Si nuestras ofrendas no significan mucho para nosotros, entonces tampoco para Dios”
2. El rey David representó esto en su propia vida (v. 24).
3. La ofrenda dedicada a Dios, no puede ser lo conseguido como fruto de algo robado, o hurtado, o de algo que nos regalaron; sino fruto de un esfuerzo personal, resultado de nuestro trabajo.
4. Reflexionemos juntos:
a) Cuando uno obsequia (ofrenda) algo que no valora, que no aprecia, que no le costó nada, está expresando cuanto valora a esa persona.
b) Cuando yo me compro algo que cuesta muy caro, estoy diciendo que aunque cueste mucho, lo merezco. Me hace falta. Lo necesito. Es bueno, por eso vale lo que cuesta.
c) Por el contrario, cuando compro algo barato, si bien me alegro momentáneamente, siempre me queda un sabor amargo, porque sé que había algo mejor, pero que salía más caro, y si bien tengo algo, no es lo mejor, lo ideal, lo sobresaliente.
d) Lo excelente tiene un precio más alto, un sacrificio, pero trae satisfacción, deleita, produce contentamiento.
5. Déjeme preguntarle: ¿Qué refleja el monto económico de tus ofrendas? ¿El Señor es honrado cuando dejas tu ofrenda en la bolsa? ¿Representan tus ofrendas un verdadero sacrificio? ¿Muestran tus ofrendas que tienes una relación seria y profunda con Dios? ¿Demuestra cuánto le amas?
6. ¿Le ofreces a Dios algo que te cueste? No hablo solamente de dinero. Ej. Tu tiempo, tu esfuerzo, tus planes, etc.
7. Así como a nosotros nos impresiona y nos conmueve lo de calidad y lo excelente, a Dios también.
Conclusión: Todo lo que Dios creo, lo ha capacitado también con la gracia de dar: Dios hizo el sol, él da… Dios hizo la luna, ella da… Dios hizo las estrellas, ellas dan… las, nubes, la tierra, el aire, el mar, los árboles, flores, aves, animales; Dios hizo al hombre, ¿da él? ¿Y cómo da?
Pastor WALTER ARIEL ALVARENGA
Sexo tóxico, relaciones perjudiciales: Una perspectiva real de la pornografía
Sexo tóxico, relaciones perjudiciales:
Una perspectiva real de la pornografía
No hay nada mejor que recibir el calor de las brasas de una chimenea en una noche fría. Solo tienes que juntar un poco de leña y ver como el fuego la consume. Es sano, cálido, relajante y romántico. Ahora, toma un poco del fuego de la chimenea y arrójalo en medio del cuarto, de pronto ese cálido fuego se convierte en algo destructivo. Podría quemar la casa entera con todas las personas que estén adentro. El sexo es como el fuego, mientras se lleve a cabo dentro del ambiente correcto, tal sea una relación de compromiso como el matrimonio, es seguro, cálido, relajante y romántico. La pornografía usa el sexo totalmente fuera de esa situación.
Un Gran Negocio
La pornografía es un gran negocio que hace ganar dinero sin importar como. Las personas que trabajan en ella van a mostrar cualquier cosa con tal de que los clientes regresen y compren más. “se hicieron 11,000 películas pornográficas contra 400 películas de Hollywood el año pasado… (y) 70,000 sitios pornográficos en el Internet”. (Publicado en el artículo “Naked Capitalists” del New York Times, 20 de mayo del 2001)
La Imagen del Sexo en la Pornografía
Una de las partes vitales de nuestra percepción psicológica es tener una idea sana de lo que realmente somos sexualmente. Sí estas ideas se contaminan, una parte crítica de nosotros se distorsiona. La cultura de la pornografía nos dice que el sexo, el amor y la intimidad son la misma cosa. Muestra también que las personas tienen sexo con perfectos desconocidos – personas que se acaban de conocer. Todo lo que importa para ellos es obtener placer. No importa el cuerpo al que estén usando, siempre y cuando lo tengan. Esta cultura nos hace pensar que el sexo es algo que podemos tener en cualquier momento, en cualquier lugar, con cualquiera y sin consecuencias.
La Verdad Sobre el Sexo
La perspectiva de la pornografía es algo sin sentido y superficial. Las relaciones no se basan en el sexo sino en el compromiso, la comprensión y la confianza de cada persona. En ese contexto, como el fuego en la chimenea, el sexo es maravilloso. Estar con alguien que te ama, te acepta y te respeta, que además se ha comprometido a pasar el resto de su vida contigo, alguien con quien sientes que puedes entregarte completamente, eso es lo que hace que al sexo apasionante.
Las Mentiras de la Pornografía
No se puede aprender de la pornografía la verdad acerca del sexo. No dice nada verdadero. La pornografía no esta hecha para educar sino para ganar dinero. Así que esto hará que se digan mentiras, sin importar cuantas, para atraer clientes. La pornografía yace en falsedades sobre el sexo, la mujer, el matrimonio y muchas cosas más. Veamos algunas de las mentiras y cómo estas afectan nuestros pensamientos y nuestra vida.
El Joven Cristiano, Los Tatuajes y Perforaciones
“…Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios…” (Eclesiastés 11:9)
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Las perforaciones y tatuajes en el cuerpo son muy antiguas, y están presentes en muchas tribus, muy especialmente en los ámbitos religiosos de las mismas. En ritos de iniciación o con diferentes propósitos, incluso por razones de belleza, muchas tribus y pueblos practicaron este tipo de rituales. En la época moderna han tenido gran avivamiento. Cada vez son más jóvenes los que llevan una perforación o algún tatuaje. Por tanto, es legítima la pregunta, ¿qué papel toma el pueblo de Dios, tanto antiguo como moderno con respecto a estas manifestaciones religiosas, de estética o motivadas por problemas de carácter psicológico? Porque muy independientemente de las causas y los fines de todo esto, debemos preguntar, como siervos y amantes de la voluntad de Dios, si esto es aceptable por nuestro salvador. Básicamente debemos cuestionar esto, no con el afán de ser parte de un grupo de intolerantes o prejuiciosos, sino porque la Biblia nos advierte a tener cuidado de lo que hay en el mundo, “…Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre…” (1 Juan 2:16, 17). Además, debemos recordar que “…el mundo entero está bajo el maligno…” (1 Juan 5:19); por tanto, y tomando en cuenta las condiciones espirituales en las que se encuentra el mundo que nos rodea, debemos preguntarnos si las modas que existen en el mundo son compatibles con la voluntad de Dios.
Espero que este artículo sea de gran bendición, en primer lugar para mis propios hijos, como para todos los jóvenes que estén sumamente interesados en hacer la voluntad de Dios, la cual, es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:1, 2).
LOS ASPECTOS SOCIALES.
He visto numerosos programas que tratan sobre la discriminación, entre las cuales suelen levantar la voz muchos jóvenes que la sufren debido a su forma de vestir, la forma de peinarse y también por los tatuajes y las perforaciones.
En uno de estos programas, un joven con tatuajes y perforaciones, comentó, “…Si te tatúas se te considera como delincuente, de dudosa procedencia en cuestión de clase social, entonces socialmente pesa mucho…”. Esto no es mas que un testimonio que sin duda alguna es bien acertado en cuanto a la realidad que viven aquellos que llevan tatuajes y perforaciones. Tachan a los jóvenes de drogadictos, malhechores, rateros, pandilleros, en fin, tiene un pésimo efecto entre las personas que los rodean.
Pero, ¿por qué la gente reacciona así? Desde luego, no negamos que existe un gran prejuicio por parte de las personas al tachar a los jóvenes con estas modas de tales delitos, pero, ¿te has puesto a pensar que tan acertada es su forma de pensar? Sí, es verdad que las perforaciones y los tatuajes, técnicamente hablando han existido desde tiempos primitivos; sin embargo, la sociedad en la que nos tocó vivir, no tiene esa cultura que existía en tiempos primitivos. De hecho, escritores y diferentes investigadores comentan que las prácticas de tatuajes y perforaciones entre la juventud, como moda, es relativamente nueva. Un escritor comenta sobre las perforaciones, que “…La culpa fue del movimiento punk, que allá a finales de los 70 popularizó los piercings (inicialemente, simples imperdibles) entre sus miembros…” (elmundo.es) ¿Negaremos que los tatuajes se encuentran, en grandes cantidades, entre pandilleros y drogadictos? He tenido la oportunidad de predicar series de predicaciones en las cárceles y de practicar el evangelismo en ellas, y no ha pasado desapercibido por un servidor el hecho de que los que ahí pagan deudas con la sociedad, llevan tatuajes, desde los más discretos, hasta unos bastante ostentosos. Así que, muy independientemente de la persona que lo lleva, el tatuaje tiene una estrecha relación con personas peligrosas. Así que, mientras que la sociedad no nos acostumbremos a relacionar los tatuajes y perforaciones con gente sana, como es el caso de los aretes que llevan las damas, no se podrá negar que existe un choque muy fuerte entre esta moda y lo que la gente piensa de ella.
Todo esto representa la primera razón para que el joven cristiano se abstenga de tales modas. El joven cristiano, como todo hijo de Dios, tiene que esforzarse por dar un buen testimonio para con el mundo. La Biblia dice que debemos andar “…sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo…” (Filipenses 2:14). También Cristo dijo, “…Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos…” (Mateo 5:14-16)
No, no estoy acusando a un joven con tatuajes y perforaciones de delincuente, pero, ¡la gente cree que es un delincuente! ¿Podrá, entonces, ser luz para el mundo? Aunque usted no haya hecho nada malo, la gente lo cataloga como delincuente al llevar tatuajes y perforaciones. Y si a sabiendas de este problema social, usted persiste en llevar a cabo esta práctica, ¿cree usted que está esforzándose por cumplir con las palabras de Señor? No se trata de que la gente debe respetar, pues es nuestra responsabilidad como cristianos tomar la iniciativa en cuanto a lo que la gente dice de nosotros. Pablo dijo que debemos “…procurad lo bueno delante de todos los hombres…” (Romanos 12:17). Ustedes hemanitos, no tienen necesidad, como hijos de Dios, de sufrir rechazo en los empleos, escuelas, centros comerciales, iglesias, ni por la justicia. Si hay que sufrir por algo o por alguien, debe ser por Cristo, y no por modas que nada aprovechan. Pedro escribió, “…si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello…” (1 Pedro 4:16). ¿Lo ve? Padecer como cristiano es honroso, no es motivo de vergüenza, pero padecer “como delincuente”, “como drogadito” no produce honra, sino vergüenza, no sólo para usted, sino también para su familia y para sus hermanos en Cristo. No conviene padecer tanto rechazo y persecución por un tatuaje o una perforación.
Tatuajes, perforaciones y el sida.
Se denominan actividades con riesgo de adquirir la infección del VIH/Sida a aquellas situaciones en las que nos ponemos en contacto con fluidos corporales en donde se encuentra el VIH. Entre las distintas actividades riesgosas donde se puede contraer esta enfermedad están las distintas formas de relación sexual (De ahí que los cristianos, siguiendo el consejo de Dios, insistimos en que toda persona huya de la fornicación), compartir agujas, jeringas o cualquier tipo de objeto puntiagudo para cortar, entre los que podemos incluir los que se usan para la realización de tatuajes y perforaciones. Y es que esta enfermad del sida no se ve a simple vista, una persona puede verse muy sana, pero no necesariamente libre de esa enfermedad; y actividades relacionadas con la irresponsabilidad, la diversión y el placer como le fornicación, los tatuajes y las perforaciones han sido culpables de incrementar el número de personas infectadas con esa enfermedad mortal.
“…según los datos, más de la mitad de los piercings pueden conllevar infecciones agudas que necesiten un tratamiento médico e, incluso, clínico. Desde finales de 2002 se han registrado en Europa dos casos de muerte imputables a realización de un piercing…” (elmundo.es)
Piercings y efectos secundarios.
Un joven que se puso un piercing en la lengua, comenta, “…Ya casi no me duele, los primeros días tenía la lengua muy inflamada, casi no podía comer, me tomaba sólo los caldos. También se me trababa el arete cuando hablaba aunque, ahora ya me acostumbré…”. Sin embargo, esta clase de molestias pueden aumentar, pues existen otros riesgos físicos que pueden afectar drásticamente la salud.
Dolor e inflamación en las encías, dientes dañados, infecciones, e incluso pérdida de algunas piezas de nuestra dentadura son algunos de los ‘efectos secundarios’ de una moda que está causando furor, además de muchos problemas, ¿el responsable? El piercing. Un estudio publicado por el Journal of the American Dental Asociation (JADA) afirma que las personas que llevan piercing en la boca, estando los más frecuentes en la lengua o en el labio, corren el peligro de sufrir problemas gingivales graves, para los cuales, de momento, ni siquiera la cirugía ofrece solución.
Una de las consecuencias más comunes es la contracción de las encías, con lo que el diente queda desprotegido, pudiendo llegar a caer. Una de las participantes de la investigación, de 19 años, había llevado durante un año un pendiente con forma de barra. En una primera revisión se detectó que sufría una retracción de la encía en uno de sus dientes de 6 milímetros. Cinco meses después esta disminución era ya de 8 milímetros. En concreto el piercing en la lengua, que es el más común (81%), provoca daños principalmente detrás de la encía inferior. El de labio (38%), sin embargo, afecta a la parte frontal de ésta. Otros ‘adornos’ orales peligrosos son los que se hacen en la mejilla o el freno de la lengua, aunque estos se realizan con menor frecuencia. Otras de sus consecuencias pueden ser, dificultades para hablar, infecciones bucales e, incluso, dientes rotos. Los piercing de la boca pueden producir complicaciones de aparición tardía, como dificultad en la higiene oral, roturas de dientes (uno de los trastornos, curiosamente, mas referidos), alteraciones en la producción de saliva y dificultades en la masticación.
CONCLUSIÓN.
Sumando todos los aspectos que hemos considerado aquí, creo que los principios espirituales son una razón más que suficiente para que el joven que ama a Dios se aleje de modas como los tatuajes y las perforaciones. No honran a Dios, ni al cristiano. Son corrientes que el mundo ha estado siguiendo. Tome en cuenta que no son formas de arreglarse sugeridos en la Biblia ni por cristianos. Todo viene del mundo y muy relacionados con formas de vida licenciosas y con problemas de carácter emocional. Los hijos de Dios no tienen por qué ir en tales corrientes. Porque no queremos tener que ver con la delincuencia, ni por apariencia, ni mucho menos debemos dejar que algún problema emocional nos aísle de la familia y la sociedad, al presentarnos con un aspecto raro ante quienes nos rodean.
Joven, no caiga ante la seducción que el mundo, la publicidad, el cine y la filosofía de gente que no es de Dios esparcen y promueven con tanta convicción. Usted vale mucho. Usted es un hijo de Dios. Glorifique a Cristo alejándose de tales formas de pensar, y finalmente preséntese ante él como un vencedor, como un vencedor ante la tremenda guerra que existe en el mundo, por disfrutar los deleites temporales del pecado.
“…Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta…”
Romanos 12:1, 2
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