La Voluntad de Dios
Jeremías 29:11-13
Creerle a Dios y confiar en El es lo mejor que podemos hacer para asegura nuestro futuro.
Dios es como un piloto que ve desde arriba las cosas que nos convienen y las que nos traerán problemas.
“Buscar su consejo y obedecerle es actuar con sabiduría”
Romanos 12:2
Este versículo expresa 3 verdades de la voluntad de Dios.
1) Es buena: Por que viene de un Dios cuya esencia es la bondad y su objetivo es darnos lo mejor para que disfrutemos de la vida plena que cristo conquisto para nosotros en la cruz.
2) Agradable: Significa que es satisfactoria para nosotros en todos los aspectos. Dios sabe que nos gusta y de acuerdo a esto no dará lo mejor, por que nadie mejor que el conoce nuestros anhelos, gustos, emociones etc. Por que el nos creo. El nos conoce mas que nosotros a nosotros mismos, no hay que temer en confiar en Dios por que es nuestro creador.
3) Perfecta: Haciendo la voluntad de dios desarrollamos nuestro máximo potencial y tendremos una realización plena. Y su voluntad es perfecta por El es PERFECTO.
Conclusión: ¿Buscas la Felicidad? si tu respuesta en si, pues haz la voluntad de Dios, ¿como saber cual su voluntad para mi vida? pues orando y leyendo su palabra por que de esa forma es la mejor manera de saber que es lo que Dios desea para nosotros.
¿Por Qué no Podemos Bendecir a Otros?
En este interesante artículo podremos distinguir, cuatro razones por las que no podemos bendecir a los que nos rodean.
Escrito por: Israel Romero (Integridad.COM)

Hay u
n concepto que cada uno de nosotros debemos entender. Todos tenemos algo que puede ser de bendición para los demás. Pero, ¿por qué no lo compartimos?
En 2 Reyes 7:3-9 se encuentra la historia de unos leprosos que estaban, como dice la frase “entre la espada y la pared”, durante el sitio a Samaria que el reino de Siria hizo contra ese pueblo. En esta parte de la Biblia se pueden distinguir cuatro razones por las que no podemos bendecir a los que nos rodean.
La primera razón es que no podemos bendecir a los demás si no vemos en nosotros la magnitud de nuestros problemas y vamos en busca de la solución a Dios. En los versículos 3 y 4 se muestra que los leprosos vieron que tenían un serio problema, ya que se encontraban en la puerta de la ciudad, donde no había comida. Ellos morirían ahí y si entraban a la ciudad, por el hambre que había por consecuencia del sitio, morirían igual.
Entonces ellos se levantaron y fueron hacia la solución y lo consiguieron por la ayuda de Dios (v. 5-7). Así también cada uno de nosotros debe confiar su problema a Dios creyendo que Él lo va a solucionar. Así que, cuando tengamos presente este principio, podremos bendecir a los demás con nuestra propia vida.
La segunda razón es que no podemos bendecir a los demás por conductas egoístas cuando recibimos una bendición. Los leprosos fueron al campamento de los sirios a pedir piedad pero en vez de eso encontraron un campamento abandonado lleno de provisiones y dice el versículo 8 que tomaron la comida, el oro y los vestidos de ese campamento y lo escondieron.
No bendecimos porque a veces, en un acto de egoísmo, guardamos las bendiciones que Dios nos da, cuando, por ejemplo, no compartimos el evangelio a los demás, que es la bendición más grande que podemos recibir.
La tercera razón es que no podemos bendecir a otros si no tomamos conciencia de que tenemos mucho para los demás. Muchos pensamos que no tenemos nada que compartir con otros, pero estos leprosos reconocieron que no estaban haciendo bien en guardar la bendición para ellos (v. 9) y por eso decidieron ir a dar la buena noticia al pueblo de Samaria, informándoles que había un campamento lleno de provisiones que les hacia mucha falta. Debemos tener conciencia de que tenemos mucha bendición para dar a los que están en nuestro alrededor.
Y la cuarta razón es que no podemos bendecir a los demás si no entendemos que hoy es la oportunidad de bendecir a los demás. El versículo 9 muestra que los leprosos reconocieron que “hoy es el día de buena nueva” y decidieron ir en ese instante y no esperar siquiera el amanecer. Como dice en 2 Corintios 6:2: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.
Recordemos que todos tenemos algo para los demás que puede ser de bendición para ellos. No caigamos en el egoísmo cuando vemos que otros nos necesitan; recuerda que el que da también recibe.
Jesús Adrián Romero: Un tiempo devocional

El deseo de desarrollar una vida de intimidad con Dios, y tener la disciplina diaria de estar en su presencia, es algo en el corazón de todo verdadero creyente.
Recuerdo que cuando conocí al Señor en mis años de adolescencia, uno de los deseos más grandes en mi, era el tener un tiempo devocional por las mañana.
Cada noche me acostaba con la determinación de que el día siguiente me levantaría muy temprano a buscar el rostro de Dios y leer su palabra. Recuerdo muy claramente mi sinceridad y mi pasión.
Así como un entrenador anima a su boxeador antes de subir al cuadrilátero, yo me animaba declarando que el día siguiente me levantaría a orar y que desde ese día en adelante sería un hombre de oración y que alcanzaría esa vida de disciplina que anhelaba.
Me dormía y no se que es lo que sucedía a mi pasión en esas ocho horas de sueño, porque al sonar el reloj despertador siempre podía encontrar todo tipo de excusas para no levantarme. Durante el día volvía la determinación y buscaba otras maneras para alcanzar una vida de oración.
Hice algo que en su momento, me pareció una gran idea. Grabe un audio caset en el que me hablaba a mi mismo de una manera fuerte. Al sonar la alarma prendía la casetera y escuchaba mi propia voz diciéndome: “Jesús Adrián levántate, es tiempo de buscar el rostro de Dios.
Si quieres que Dios te use debes ser un hombre de oración. Aquel que no dedica por lo menos una hora a la oración cada mañana nunca podrá lograr los sueños que Dios ha puesto en su corazón. Etc. etc.”. Tampoco esto resultó. Después de escuchar mi propia voz por unos minutos, terminaba apagando la casetera y me volvía a dormir.
Podría escribir mucho mas acerca de mis intentos y fracasos al tratar de desarrollar una vida de oración, pero solo déjame decirte que de alguna manera encuentras el camino si persistes, y ese tiempo devocional se vuelve una realidad.
En el disco “El aire de tu casa” hay una canción que se ha vuelto la favorita de muchos y es la canción “Espérame”. Parte de la letra dice:
Espérame
Espérame por la mañana
Antes de que salga el sol
Antes que comience el día
Quiero darte mi canción
Espérame cuando las aves
Aun no empiezan a cantar
Cuando todo esta en silencio
Yo contigo quiero hablar
Coro
Espérame
luz de mi corazón
Espérame
Estrella de la mañana
Te quiero ver
Espérame
dueño de mi amor
Espérame
Serás mi primera cita allí estaré
El coro dice: “Estrella de la mañana te quiero ver”. ¿Sabias tu que hay una estrella que solo se puede ver en la madrugada? Esa estrella no la puedes ver en la noche, ni en el día, solo en la madrugada.
La Biblia dice que Jesús es la estrella de la mañana, y aunque estoy consciente de que al Señor lo puedes ver en otras horas del día, no puedo evitar pensar en la importancia de ver a Jesús en las mañanas.
La palabra dice: “Yo amo a los que me aman y me hallan los que temprano me buscan”
¿Que diferencia hay en buscar al Señor en las mañanas a diferencia que cualquier otra hora del día?
El buscar a Dios en las mañanas implica dar al Señor las primicias de nuestro tiempo. El que decide buscar al Señor por la mañana le esta diciendo: Tu eres más importante que todas las cosas que haré en este día. Tu eres mi prioridad, tu eres mi primera cita.
El buscar a Dios en las mañanas implica cierto nivel de esfuerzo y sacrificio. Para mi, como para la mayoría de las personas, el levantarse temprano requiere un esfuerzo adicional, especialmente en el invierno cuando nuestro cuerpo se niega a levantarse y enfrentar el frió, y cuando la cama nos invita a permanecer dormidos. El que se levanta temprano le esta diciendo al Señor: “Estoy dispuesto a incomodarme por ti” “Tu eres más importante que mi confort”
El buscar a Dios por las mañanas te ayuda a darle una perspectiva más espiritual al día. Alguien dijo que la oración debería ser la llave con la que abrimos el día y el candado con el que cerramos la noche. El abrir el día con oración te permite recibir dirección para lo que harás en las próximas 16 horas, te enfoca a las cosas que realmente merecen nuestra atención. Ofreces tu día a Dios como una forma de adoración.
El buscar a Dios en las mañanas te ayuda a valorar mejor el tiempo.
El salmo 90 dice: “Ayúdanos de tal manera a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría”
La mayoría de nosotros siempre andamos de prisa. El día se convierte en una carrera contra el reloj, pero cuando te levantas temprano, empiezas a ver el día, como “El día que ha hecho el Señor”, esto te cambia el concepto de un día mas, a un tiempo que Dios me ha regalado, para disfrutarlo y para dedicarlo a El. Después de empezar el día en la presencia del Señor, no andarás de prisa.
Jesús no andaba nunca de prisa. A través de su ministerio terrenal, aunque era una persona enfocada, siempre encontraba el tiempo, para jugar con los niños, platicar con una mujer pecadora, hablar con aquellos que tenían necesidad, dar alguna enseñanza: “Mirad las aves del cielo…” “El sembrador salio a sembrar”. Parece ser que Jesús disfrutaba la vida y no andaba de prisa. Claro que Jesús empezaba las mañanas conversando con su padre en oración.
Todos nosotros debemos hacer lo mismo.
Jesús Adrian Romero.
Solo Para Chicas: El precio de la popularidad
Solo Para Chicas: El precio de la popularidad
Un amigo está intentando integrar un equipo de futbol o un club y una amiga intenta ser la porrista de un equipo deportivo. De repente, tú amigo o amiga es una persona completamente diferente. Él no devuelve tus llamados telefónicos. Ella da respuestas vagas y vacilantes acerca de sus planes para el fin de semana. Ya no almuerza más contigo; está sentada con un nuevo grupo de amigos “populares”. Ahora tu amiga es popular y le eres indiferente.
Si te sientes sola e ignorada a causa de la nueva popularidad de un ex amigo o ex amiga, o si eres popular y deseas saber cómo mantener las cosas equilibradas, lee cómo la popularidad cambió la forma en que algunas personas se comportaban en la época de Jesús. Los problemas de popularidad han existido por mucho tiempo. Como tal vez sepas, el precio de la popularidad puede ser alto. Lee Juan 12:37-50.
En el caso de los líderes judíos, el respeto y el elogio importaban más de lo que ellos creían. Tanto era así que comprometieron su honestidad. Exigir popularidad puede causarte el mismo resultado. Es bueno tener amigos, pero cuando el encontrar amigos y buscar su elogio sacan tu atención de las cosas importantes de la vida, entonces las cosas han ido demasiado lejos.
De la misma forma, si estás tentada a arriesgar cosas importantes para seguir siendo popular, tu vida está fuera de equilibrio. El equilibrio es la clave, y Dios puede ayudarte a obtenerlo y a mantenerlo. Pero hay un precio que pagar para tenerlo. Examina el equilibrio en tu vida. Menos actividades, ir a menos fiestas y aprender a sentirte bien estando a solas, puede que sea necesario.
Las amistades y el respeto de la gente son importantes. Pero tener la amistad y el respeto de Dios es más importante. Siempre hay un costo para la popularidad, pero la popularidad va y viene. La amistad con Dios dura para siempre. El costo es: tu profundo amor por Él.
Acepta un desafío
Desear ser reconocida es normal. Dejar de ser leal a Dios y a ti misma sólo para ser popular, no lo es. ¿Has establecido límites para mantener equilibrio? ¿A cuáles principios cristianos no renunciarías por ser popular?
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